Siento que doy mucho más de lo que recibo en mis amistades y eso me hace sentir solo/a.

Cuando siempre eres tú quien sostiene la amistad

Eres quien propone los planes, quien recuerda los cumpleaños, quien escucha a altas horas de la noche cuando alguien lo está pasando mal. Pero cuando eres tú quien necesita hablar, el teléfono se queda en silencio o la conversación vuelve rápidamente hacia los demás. Y te quedas con una pregunta incómoda: “Si yo dejara de llamar, ¿alguien me llamaría?”

Este desequilibrio en las amistades genera una soledad muy particular: la de estar rodeado/a de gente y sentir que nadie te sostiene a ti. Poco a poco aparecen el resentimiento, la tristeza y la duda sobre si mereces recibir lo mismo que das.

La mirada desde el autoconocimiento

Desde la Terapia Gestalt y la reflexión filosófica, miramos qué hay detrás de esta dinámica:

  • El rol de cuidador/a: Si aprendiste que tu lugar en los grupos era ayudar, escuchar o resolver, quizá te has hecho imprescindible sin permitirte ser también quien recibe.
  • La dificultad para pedir: A menudo esperamos que los demás adivinen lo que necesitamos; no pedir nos protege del rechazo, pero también nos impide ser cuidados.
  • La reciprocidad como valor: Desde la filosofía, la amistad es una relación entre iguales; cuando solo uno de los dos sostiene el vínculo, hay que preguntarse qué se está cultivando realmente.

De la soledad a la reciprocidad

Cambiar esta dinámica no significa dejar de ser generoso/a, sino aprender a dar desde la libertad y no desde la necesidad de ser querido/a.

En nuestro proceso de trabajo, avanzaremos desde tres miradas:

  • Sentir: Daremos espacio a la tristeza y al resentimiento acumulados, para que puedan ser escuchados en lugar de tragártelos.
  • Entender: Exploraremos por qué te cuesta tanto recibir y qué creencias sobre tu valor sostienen este dar constante.
  • Pasar a la acción: Practicaremos cómo pedir lo que necesitas, cómo equilibrar tu implicación y cómo identificar los vínculos que realmente te nutren.

¿Quieres construir amistades que también te cuiden?

Mereces relaciones en las que puedas ser sostenido/a tanto como sostienes. Si sientes que ha llegado el momento de revisar tus vínculos y dejar de sentirte solo/a, hablemos.

Te ofrezco una primera sesión gratuita de 30 minutos, sin compromiso. Un espacio donde, por una vez, el protagonista eres tú, presencial en Sant Sadurní d'Anoia u online.

ES