A veces pierdo la paciencia y grito a mis hijos (o pareja) por cosas que realmente no tienen importancia.

Cuando el grito sale antes que tú

Un juguete en el suelo, un zapato que no se pone, una respuesta que no llega, un comentario a destiempo. Y de repente, la voz se te escapa: gritas, te pones rígido/a, dices cosas que no querías decir. Unos minutos después llega la culpa y el pensamiento recurrente: “¿Por qué lo he vuelto a hacer, si no era para tanto?”

Esta pérdida de paciencia no te convierte en mal padre, mala madre o mala pareja. A menudo es la señal de un sistema nervioso saturado por la presión, el cansancio o emociones que se acumulan durante el día sin encontrar otra salida.

La mirada desde el autoconocimiento

Desde la Terapia Gestalt y la reflexión filosófica, miramos qué se expresa a través de estos estallidos:

  • El vaso que se desborda: La reacción desproporcionada rara vez tiene que ver con la pequeña situación del momento; suele ser la gota final de un malestar acumulado.
  • Las necesidades desatendidas: Cuando no tienes tiempo de descanso, apoyo o espacio propio, tu paciencia se agota mucho antes; el estallido también habla de lo que tú necesitas.
  • Los ecos de la crianza recibida: A menudo repetimos, sin quererlo, maneras de reaccionar que vivimos de pequeños y que jurábamos no repetir.

De la reacción automática a la respuesta consciente

No se trata de no enfadarte nunca, sino de poder escuchar tu rabia antes de que hable por ti.

En nuestro espacio de trabajo, combinaremos tres miradas:

  • Sentir: Aprenderemos a reconocer en el cuerpo las primeras señales de saturación, para poder detenerte unos segundos antes del estallido.
  • Entender: Exploraremos qué te carga durante el día y qué exigencias o recuerdos se despiertan en estas situaciones.
  • Pasar a la acción: Construiremos recursos concretos para regularte en el momento, reparar el vínculo después de un grito y cuidar tu propio descanso.

¿Quieres responder con más calma a quienes quieres?

Quieres cuidar tus vínculos, y también mereces ser cuidado/a. Si sientes que ha llegado el momento de romper el círculo del estallido y la culpa, hablemos.

Te ofrezco una primera sesión gratuita de 30 minutos, sin compromiso. Un espacio sin juicios, presencial en Sant Sadurní d'Anoia u online, para empezar a recuperar tu serenidad.

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